lunes, 24 de septiembre de 2012

Humedales en crisis



Por: Santiago Valenzuela

Presuntas falencias por parte de las autoridades ambientales serían la causa de la contaminación en Torca y Guaymaral.

Desde que la Autopista Norte separó los humedales Torca y Guaymaral en los años cincuenta, los caminos de fango han venido llenándose de escombros y los pájaros, cada vez más escondidos en las copas de los árboles, han perdido parte de su ecosistema.

El destino que ha unido a los dos cuerpos de agua ha sido degenerativo: la llegada de nuevas construcciones y centros comerciales dejó escombros como huellas indelebles.

La Controlaría Distrital, mediante una advertencia fiscal, le ha exigido al Distrito una respuesta urgente frente a la situación de los humedales Torca y Guaymaral, ubicados a la altura de la calle 200 con Autopista Norte.
A pesar de que en diciembre de 2011 la Contraloría llamó la atención sobre la situación crítica en Guaymaral, los funcionarios de la entidad volvieron al lugar para realizar un nuevo diagnóstico.

En el humedal Torca son tres las principales preocupaciones: por problemas en las conexiones con el sector nororiental de la ciudad se han incrementado las cargas de materia orgánica y sólidos suspendidos. Hasta el momento no se ha adelantado un manejo especial a las quebradas Aguas Calientes, Patiño y San Juan, que alimentan el humedal; las estructuras que comunican a Torca con Guaymaral están colmatadas por basuras y sedimentos, lo que en época de invierno genera represamiento de las aguas y peligros de inundación.

Este paisaje no es muy distinto al del humedal Guaymaral; la contaminación también ha alcanzado niveles críticos y no hay un manejo adecuado de escombros. Pero lo que más preocupa en Guaymaral es la sequedad: “las aguas que pueden alimentar son combinadas y pasan de largo por un canal, permitiendo que sean mínimas las áreas que reciben alguna cantidad del líquido”, explica el informe.

A este problema se suma la presencia de vacas y caballos, que a su paso por el humedal han compactado el suelo.

La Contraloría, en su advertencia fiscal, establece que es necesario que entidades como la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB), la Corporación Autónoma Regional (CAR), las alcaldías locales de Suba y Usaquén y la Secretaría Distrital de Ambiente asuman la responsabilidad de salvar los humedales: “no existe un documento conjunto de trabajo de las entidades competentes para afrontar esta problemática”, dijo el contralor Diego Ardila Medina.

Según el ente de control, el saneamiento predial del humedal Guaymaral tiene un costo de $74.900 millones, suma que no ha sido asignada a ninguna de las entidades. Además, señala la Contraloría, los humedales continúan sin un plan de manejo ambiental, “dado que la comisión conjunta de CAR y Secretaría de Ambiente, con intervención del Ministerio de Ambiente, no ha logrado hacerlo realidad”, reza el informe.

Los humedales Torca y Guaymaral se han convertido en un tema recurrente en la localidad de Suba. Tanto así que en los próximos días van a inaugurar la primera Unidad de Reacción Inmediata Ambiental de la ciudad. “Será una oficina pionera en Bogotá, se reseñarán todos los delitos contra el ambiente y, una vez se conozca, se tendrá respuesta inmediata”, dice Marisol Perilla, alcaldesa de Suba.

Por su parte, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca respondió que ya están trabajando para descontaminar los humedales. “Para reducir la contaminación del humedal Torca se construye actualmente el interceptor de Torca, que entregará las aguas negras captadas al interceptor del río Bogotá, evitando que ingresen al humedal, lleguen al humedal de Guaymaral y desemboquen en el río Bogotá”. Sobre los escombros, la CAR asegura que ya se han identificado infractores y se ha dado trámite a sanciones.

En la Secretaría de Ambiente dicen que está en pie una propuesta para crear nuevas áreas de protección ambiental en la zona norte.

Según el informe de la Contraloría, gran parte de la responsabilidad recae en la Empresa de Acueducto por los problemas hídricos que se han presentado. Al respecto, la EEAB respondió: “Se han realizado operativos de recuperación de espacios invadidos y de control de rellenos. Se adelantan estudios estratigráficos para determinar la profundidad de los rellenos”.

Sobre el humedal Guaymaral, en el Acueducto explican que éste se incorporó en el Plan de Ordenamiento Territorial, con la ampliación de 200 hectáreas ubicadas entre el humedal y el río Bogotá, lo que servirá, según ellos, para prevenir futuras inundaciones.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Deshielo y áreas ecológicas

Deshielo ártico multiplica las emisiones de CO2
Por: Agencia EFE

La liberación del carbono ártico podría alcanzar los 44 millones de toneladas al año.

El aumento de las temperaturas está provocando el deshielo de zonas del suelo costero del Ártico congeladas casi permanentemente, fenómeno que conllevará multiplicar por 10 las emisiones de CO2 procedentes de los depósitos de carbono protegidos hasta ahora por el hielo y acelerar el cambio climático.

Un estudio realizado por la Universidad de Estocolmo, junto a científicos de otros países, entre ellos del Instituto Catalán de Ciencias del Clima (IC3), en el noreste español, señala que la subida de las temperaturas está produciendo la descongelación del permafrost (suelo semipermanentemente congelado) durante mayor tiempo en verano y a mayor profundidad, activando así los depósitos de carbono orgánico.

Esta investigación, que desarrolló su trabajo de campo en el Ártico Siberiano y cuyos resultados se publican hoy "on line" en Nature, apunta que la liberación del carbono ártico, causada por la degradación y la erosión debidas al deshielo, podría alcanzar los 44 millones de toneladas al año, cantidad diez veces superior a lo que se estimaba con anterioridad.

El análisis indica que unos dos tercios de este carbono contenido en el permafrost, unos depósitos que en algunos casos se remontan a hace 40.000 años y que se mantienen inactivos al estar congelados, se irá escapando a la atmósfera en forma de CO2, uno de los principales causantes del efecto invernadero, señala a Efe la investigadora del IC3 Laura Sánchez-García, coprimera autora del estudio.
El progresivo colapso térmico del permafrost costero, "en una región especialmente sensible al aumento de las temperaturas", dice la científica, puede acelerar aún más el calentamiento.
Sánchez-García subraya que el hielo actuaba como "tapón" o "nevera cerrada" para evitar la activación de ese carbono, y que estas alteraciones cada vez más rápidas provocan un círculo vicioso.
 "Formas de carbono orgánico hasta ahora inactivas se están emitiendo a la atmósfera en forma de gases de efecto invernadero que a su vez provocan más calentamiento que liberará más carbono inactivo, una tendencia que se está viendo es cada vez mayor", señala esta experta en el ciclo del carbono orgánico a gran escala.
La región costera del Ártico, donde se encuentra la mitad de los depósitos planetarios de carbono orgánico terrestre (en una superficie equivalente a dos veces España y muy poco estudiada hasta ahora por su difícil acceso) está sufriendo un calentamiento dos veces mayor que la media.

Aunque el ritmo actual de emisiones de carbono a lo largo de la costa noroeste siberiana todavía no está afectando de forma sustancial a los niveles de CO2 en la atmósfera global, los trabajos demuestran que el proceso está en marcha, remarcan los autores.

Para llevar a cabo el estudio, un equipo internacional de investigadores se embarcó en 2008 en una campaña oceanográfica de gran envergadura en la que recogieron muestras geoquímicas (sedimentos, permafrost, agua, aire y material particulado) a lo largo de 8.400 kilómetros de la plataforma continental y cuyo análisis permitió revisar concepciones sobre el estado de conservación del carbono ártico y el papel de su flujo en el clima.

 

Crecen áreas ecológicas en el norte de Bogotá

Por: Elespectador.com
El Distrito concertó con la CAR incluir 200 hectáreas verdes no urbanizables en la zona de los humedales Torca y Guaymaral.


Después de un año de negociación con la Corporación Autónoma Regional (CAR) y cuatro años desde que comenzara el proceso de reorganización territorial de Bogotá, el Distrito pactó este martes la creación de un corredor ambiental que promete consolidar los ecosistemas naturales del norte de la ciudad. 
Con estos nuevos cambios quedaría oficializado el nuevo rostro del norte de Bogotá que ahora tendría que ser aprobado por el Concejo de la ciudad como parte del trámite de aprobación del nuevo POT.



El Espectador confirmó que Distrito y CAR lograron destrabar la concertación ambiental del POZ del norte (trabado desde noviembre del año pasado).
Con esto, se incrementa en 200 hectáreas el área del norte de la ciudad que será zona protegida o parque metropolitano, y que tendría como propósito crear un corredor ambiental entre la ribera del río Bogotá y los cerros orientales, conectando ambas áreas a través de los humedales de Torca y Guaymaral.

En noviembre de 2011, el Distrito y la CAR concertaron buena parte de la modificación alPlan de Ordenamiento Territorial (POT) de Bogotá, promovido por la administración de Samuel Moreno. Sin embargo, la concertación ambiental dejó por fuera cuatro puntos, uno de los cuales tenía que ver con las áreas protegidas del norte de Bogotá.

Mientras el Distrito propuso un área protegida, la CAR insistía que dicha área era considerablemente menor que la dictaminada por resoluciones expedidas por el Ministerio de Medio Ambiente en el año 2000. Por esta razón, la CAR se negó a aceptar el Plan de Ordenamiento Zonal del Norte de Bogotá, hasta que dichas zonas verdes fueran incluidas en él.

Con la nueva concertación, el área protegida alrededor del humedal de Torca y elhumedal de Guaymaral se duplica (pasa de 80 a 166 hectáreas) y adicionalmente se crea un nuevo parque de 43 hectáreas (que antes se situaba en otra zona que no correspondía al corredor ecológico).

Sumado a esto, otras 123 hectáreas alrededor del Club Guaymaral y la reserva Thomas van der Hammnen se convierten en zona de protección por riesgo, pues están ubicadas en zonas inundables del rio Bogotá.