Por: Santiago
Valenzuela
Presuntas falencias por parte de
las autoridades ambientales serían la causa de la contaminación en Torca y
Guaymaral.
Desde que la Autopista Norte
separó los humedales Torca y Guaymaral en los años cincuenta, los caminos de
fango han venido llenándose de escombros y los pájaros, cada vez más escondidos
en las copas de los árboles, han perdido parte de su ecosistema.
El destino que ha unido a los dos
cuerpos de agua ha sido degenerativo: la llegada de nuevas construcciones y
centros comerciales dejó escombros como huellas indelebles.
La Controlaría Distrital,
mediante una advertencia fiscal, le ha exigido al Distrito una respuesta
urgente frente a la situación de los humedales Torca y Guaymaral, ubicados a la
altura de la calle 200 con Autopista Norte.
A pesar de que en diciembre de
2011 la Contraloría llamó la atención sobre la situación crítica en Guaymaral,
los funcionarios de la entidad volvieron al lugar para realizar un nuevo
diagnóstico.
En el humedal Torca son tres las
principales preocupaciones: por problemas en las conexiones con el sector
nororiental de la ciudad se han incrementado las cargas de materia orgánica y
sólidos suspendidos. Hasta el momento no se ha adelantado un manejo especial a
las quebradas Aguas Calientes, Patiño y San Juan, que alimentan el humedal; las
estructuras que comunican a Torca con Guaymaral están colmatadas por basuras y
sedimentos, lo que en época de invierno genera represamiento de las aguas y
peligros de inundación.
Este paisaje no es muy distinto
al del humedal Guaymaral; la contaminación también ha alcanzado niveles
críticos y no hay un manejo adecuado de escombros. Pero lo que más preocupa en
Guaymaral es la sequedad: “las aguas que pueden alimentar son combinadas y
pasan de largo por un canal, permitiendo que sean mínimas las áreas que reciben
alguna cantidad del líquido”, explica el informe.
A este problema se suma la
presencia de vacas y caballos, que a su paso por el humedal han compactado el
suelo.
La Contraloría, en su advertencia
fiscal, establece que es necesario que entidades como la Empresa de Acueducto y
Alcantarillado de Bogotá (EAAB), la Corporación Autónoma Regional (CAR), las
alcaldías locales de Suba y Usaquén y la Secretaría Distrital de Ambiente
asuman la responsabilidad de salvar los humedales: “no existe un documento
conjunto de trabajo de las entidades competentes para afrontar esta
problemática”, dijo el contralor Diego Ardila Medina.
Según el ente de control, el
saneamiento predial del humedal Guaymaral tiene un costo de $74.900 millones,
suma que no ha sido asignada a ninguna de las entidades. Además, señala la
Contraloría, los humedales continúan sin un plan de manejo ambiental, “dado que
la comisión conjunta de CAR y Secretaría de Ambiente, con intervención del
Ministerio de Ambiente, no ha logrado hacerlo realidad”, reza el informe.
Los humedales Torca y Guaymaral
se han convertido en un tema recurrente en la localidad de Suba. Tanto así que
en los próximos días van a inaugurar la primera Unidad de Reacción Inmediata
Ambiental de la ciudad. “Será una oficina pionera en Bogotá, se reseñarán todos
los delitos contra el ambiente y, una vez se conozca, se tendrá respuesta
inmediata”, dice Marisol Perilla, alcaldesa de Suba.
Por su parte, la Corporación
Autónoma Regional de Cundinamarca respondió que ya están trabajando para
descontaminar los humedales. “Para reducir la contaminación del humedal Torca
se construye actualmente el interceptor de Torca, que entregará las aguas
negras captadas al interceptor del río Bogotá, evitando que ingresen al
humedal, lleguen al humedal de Guaymaral y desemboquen en el río Bogotá”. Sobre
los escombros, la CAR asegura que ya se han identificado infractores y se ha
dado trámite a sanciones.
En la Secretaría de Ambiente
dicen que está en pie una propuesta para crear nuevas áreas de protección
ambiental en la zona norte.
Según el informe de la
Contraloría, gran parte de la responsabilidad recae en la Empresa de Acueducto
por los problemas hídricos que se han presentado. Al respecto, la EEAB
respondió: “Se han realizado operativos de recuperación de espacios invadidos y
de control de rellenos. Se adelantan estudios estratigráficos para determinar
la profundidad de los rellenos”.
Sobre el humedal Guaymaral, en el
Acueducto explican que éste se incorporó en el Plan de Ordenamiento
Territorial, con la ampliación de 200 hectáreas ubicadas entre el humedal y el
río Bogotá, lo que servirá, según ellos, para prevenir futuras inundaciones.