Biocombustibles con freno de mano
Por:
Diana Carolina Cantillo E. / Bucaramanga / EL TIEMPO
El sector pide al Gobierno
acelerar compromisos pactados en el Programa Nacional de Biocombustibles.
Santos dijo que se tendrá que estudiar efectividad y cargas que podría generar
a los transportadores.
De acuerdo con los
compromisos adquiridos en 2008, el Gobierno debería dar vía libre en 2013 a la
mezcla de un 10% de biocombustibles con combustibles fósiles. Es decir, que a
la hora de tanquear, los colombianos comprarían gasolina combinada con un porcentaje
de etanol y, en el caso del diésel, con biodiésel. En la actualidad, el
porcentaje de mezcla con biodiésel ha llegado hasta un 8%, en promedio. Pero el
2% de incremento estará en “estudio” hasta que no haya una “política incentiva
de precios”. Y para sumar, al Gobierno también le preocupa que la mixtura no
sea efectiva.
En los últimos
cinco años, el sector palmero ha acrecentado su producción. Esto con el fin de
apoyar la entrada de Colombia a la denominada era de las energías renovables
sostenibles y para generar materia prima suficiente con la que se pueda
producir el número de toneladas de biodiésel necesarias para enfrentar las
bajas reservas de petróleo en el país —que según cálculos durarían los próximos
8 años—, siendo ésta la fuente energética más empleada en Colombia (47,6%),
seguida del gas natural. El biodiésel tiene una participación del 0,42% y el
alcohol carburante del 1,68%.
Con el 41% de su
producción y 168.200 hectáreas de palma de aceite dedicadas a suplir las
necesidades de la industria del biodiésel en Colombia, los palmeros del país
han podido abastecer con aceite a seis plantas de biodiésel que tienen una
capacidad total de 506.000 toneladas al año. Además se están preparando para
atender una oferta de 45.000 toneladas de combustible ecológico, debido a la
entrada en operación de otras dos plantas antes de terminar el primer semestre
de este año, las cuales tienen una inversión del orden de los $40.000 millones
por parte de los industriales e involucran el equivalente de 11.500 hectáreas
de palma y, sin el costo de la tierra, recursos adicionales por $80 mil
millones.
De esta manera, los
actores de la cadena productiva del sector del agro combustible previeron una
capacidad instalada adecuada para que en 2013 un transportador pudiera tanquear
su camión con diésel mezclado con un 10% de biodiésel. Sin embargo, el
presidente Juan Manuel Santos, durante el XL Congreso Nacional de Cultivadores
de Palma de Aceite, que se llevó a cabo la semana pasada en Bucaramanga, dio a
conocer las condiciones de juego.
“Estamos estudiando
y tenemos intenciones de ver cómo podemos elevar ese porcentaje a niveles
bastante más altos. Eso lo haremos siempre y cuando tengamos una política de
precios que ofrezca los incentivos adecuados, sin imponer una carga excesivamente
alta sobre los transportadores que utilizan diésel. Además, claro, tenemos que
asegurarnos de que estas mezclas sean viables desde un punto de vista ambiental
y técnico, para el parque automotor. Pero el hecho es que estamos trabajando en
el tema. Creo que es uno donde la concertación es importantísima; tenemos que
dar las señales correctas”, aseguró Santos.
Jorge Bendeck,
presidente de la Federación de Biocombustibles, recordó que el Congreso aprobó
leyes que permitieron el desarrollo de los biocombustibles con la intención de
reducir la dependencia del petróleo y las emisiones de gases de efecto
invernadero y contaminantes, además de generar empleo rural justamente
remunerado, pero no deprecio.
“Los
biocombustibles siempre han aportado su ayuda al precio de los combustibles
fósiles, en la medida en que las materias primas han bajado, como está
ocurriendo con el etanol, cuya materia prima, el azúcar, ha bajado en casi un
25% su precio, afectando positivamente el valor de las mezclas”, anotó.
En el caso del
biodiésel ha ocurrido lo mismo. Es importante para el colombiano del común
saber que cada vez que compra su combustible, allí hay una pequeña porción que
está dando empleo a más de 30 mil campesinos. Alrededor de 300 mil personas
derivan sustento de los biocombustibles en Colombia y 600 mil de la
palmicultura, manifestó.
Santos hizo un
llamado a revisar el Fondo de Estabilización de Precios. “Queremos que cada
eslabón sea sostenible, y en ese sentido es muy importante que los
palmicultores sean proveedores competitivos de la cadena agroindustrial. Por
esta razón, creemos que es importante revisar los instrumentos de política
comercial del sector, como por ejemplo el Fondo de Estabilización de Precios de
la Palma. Hemos decidido que se discuta este tema, bajo el marco del Programa
de Transformación Productiva, de manera que se tenga en cuenta a todos los
integrantes de la cadena. No queremos que por ayudar a unos, perjudiquemos a
otros”.
Así, mientras que
el Gobierno habla de un aumento “paulatino”, sustentado en estudios técnicos y
ambientales, el sector palmicultor reclama por la falta de claridad en las
reglas de los compromisos ya pactados.
“En sólo cinco años
se han construido plantas y se ha desarrollado un mercado para una mezcla de un
10% del biocombustible con el combustible fósil. No se pueden hacer cambios en
las reglas del juego so pena de que los inversionistas se van a ver afectados
en su desempeño financiero. Sería una pésima señal para quienes han estado
explorando las posibilidades de incursionar en este negocio”, dijo Jens Mesa,
presidente ejecutivo de Fedepalma.
“Mucha palma se
sembró en los últimos cinco años con la tentativa de que su mercado fuera el
biodiésel, y el Gobierno anteriormente había dicho que la mezcla llegaría al
20%. Necesitamos claridad en cómo se va a hacer esa ampliación, esa mezcla,
para mirar cómo los inversionistas y las plantas pueden programar la ampliación
y los nuevos desarrollos, y que el programa pueda fluir con la mejores
condiciones y garantías para todos los actores”, reclamó el dirigente.
En cuanto a una
posible reducción del precio de la producción de palma de aceite, Mesa explicó
que “al ministro de Minas y Energía, Mauricio Cárdenas Santa María, le
señalábamos que, en el caso del aceite de palma, y eso ocurriría con el
biodiésel, nosotros nos hemos movido en el exterior. Y el mercado internacional
ha mostrado que los precios suben pero también bajan. Entonces, no podemos
bajar los precios cuando están arriba, o viceversa. Tenemos que tener una claridad
de si vamos a seguir en el mercado o no”, sostuvo.
El Gobierno no ha
planteado una intervención del mercado de productos agrícolas, como el aceite
de palma. Al no hacerlo el Gobierno, haríamos mal nosotros al olvidarnos de que
hay que seguir el mercado. Hoy no encontramos realmente cuál sería la fórmula
para lograr lo que quiere el ministro. Y nuevamente queremos recordarle que, en
el caso de las energías alternativas, el objetivo para desarrollarlo
normalmente no ha sido reducir los costos a las biocombustibles. Todo lo
contrario, al introducir otras energías renovables no convencionales se
encarece la canasta, porque las razones para hacerlo no son de orden económico
sino ambiental, social, estratégico para los países, y así lo debe ver
Colombia, puntualizó.
¿Una mezcla segura?
La discusión sobre
el aumento de biocombustibles en la mezcla con combustibles fósiles no sólo
está centrada en el precio, sino también en su efectividad, como lo afirmó el
mismo presidente de la República. Los transportadores y usuarios de
combustibles en Colombia debaten acerca del rendimiento y la potencia de los
biocombustibles y su compatibilidad con los motores.
Jairo Herrera,
presidente de Asecarga, señala que hay preocupación entre los conductores, pues
consideran que los vehículos pierden potencia con la mezcla. “Hay que
socializar el tema y realizar más pruebas para determinar si es mito o
realidad.
Mientras que Jaime
Sorzano, presidente ejecutivo de Colfecar, considera que el biodiésel genera
bacterias que deterioran los conductos y los tanques de almacenamiento del
combustible, lo que incrementa la necesidad de lavarlos cuatro veces al año,
algo que con el ACPM sólo se hace dos veces. Así mismo señaló que con la mezcla
el sector tiene que pagar $700 más que si se tanqueara sólo con ACPM. Además
sostuvo que por esta mezcla el Gobierno deja de recibir $2 billones al año, es
decir que indirectamente se convierte en un subsidio que también asumen los
transportadores.
Entre tanto,
Bendeck Olivella aseguró que, junto con el ICP de Ecopetrol, el Ministerio de
Minas y Energía y Cenipalma, se han adelantado diferentes campañas de
capacitación sobre el manejo que hay que darles a los biocombustibles y sus
mezclas.
“Se han reducido
casi a cero los reclamos. En tierra fría no hay problemas: la empresa Si 99 de
Transmilenio recorrió 1’200.000 kilómetros con mezclas hasta del 50% de
biodiésel de palma, sin un solo problema. Igualmente, Coordinadora Mercantil,
con camiones Chevrolet, recorrió 900 mil kilómetros con mezclas de 20% de biodiésel
de palma, sin un solo problema, viajando por todos los pisos térmicos
colombianos. La clave es mantener sin agua los tanques, tanto de almacenamiento
como de los vehículos”, indicó.
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