Madera certificada, materiales
reciclados, energía a partir de biodiesel, entre otras iniciativas, hacen parte
del plan del gobierno brasileño para mitigar o compensar los impactos ambientales
generados por la Cumbre de las Naciones Unidas.
El gobierno brasilero parece estar comprometido con el ‘lenguaje verde’
que se hablará en Río+20. Todos los procesos de contratación y adquisición de
bienes y servicios en la organización de la cumbre, que reunirá desde el 20 al
22 de junio a los principales líderes mundiales en torno al desarrollo
sostenible, fueron evaluados bajo 20 criterios con los que se pudiera comprobar
su amabilidad con el medio ambiente. Se compraron equipos de eficiencia
energética, se garantizó que la madera utilizada fuera certificada y prevaleció
el uso de materiales reciclados.Frente al manejo de residuos sólidos, el gobierno de Río de Janeiro contrató diferentes cooperativas de reciclado que además de encargarse mantener limpias las zonas, servirán como educadores ambientales que motivarán a los participantes a participar en la recolección selectiva, diferenciando los materiales reciclables de los no reciclables, los orgánicos y las pilas. Cada uno de estos será procesado de distintas maneras para su aprovechamiento. La ciudad estará señalizada con letreros en portugués, inglés y braille para que la recolección de se haga correctamente.
Buscando la promoción de prácticas de consumo sostenible por parte de los turistas, los Ministerios de Turismo y Medio Ambiente del Brasil aliados al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y el Ministerio de Ecología y Desarrollo Sostenible de Francia pusieron en marcha el proyecto Pasaporte Verde una campaña mundial para concienciar a los turistas sobre la protección del medioambiente.
Bajo el lema "Pasaporte verde, turismo sostenible por un planeta vivo", se iniciará con un proyecto piloto en Paraty, una ciudad histórica del litoral del estado de Río de Janeiro y donde se promoverán políticas sustentables como la adquisición en los restaurantes de productos de la agricultura familiar y de la pesca artesanal.
Durante la Conferencia de la ONU sobre Desarrollo Sostenible Río+20 los invitados y visitantes recibirán información en los aeropuertos sobre cómo respetar la naturaleza, las tradiciones y los valores socioculturales.
En cuanto al consumo de energía, el Comité Nacional de Organización (CNO) contrató proveedores de espacios que pudieran garantizar su utilización eficiente, ya sea que provenga de fuentes eléctricas o de combustibles, pero la mayoría de los generadores de electricidad trabajarán con diesel B20 (20% de biodiesel). De igual manera y con el fin de reducir los niveles de emisiones que pueda provocar la conferencia, los vehículos oficiales en los que se trasportarán los invitados serán movidos con biocombustible (etanol) además se pondrán a disposición bicicletas para movilizarse entre los puntos de encuentro.
El comité organizador exigió además que todas las edificaciones efímeras que se construyeron, incluidas las que aún no están terminadas, utilicen madera certificada, materiales reutilizables y naturales y que su diseño tenga en cuenta los principios de arquitectura bioclimática.
De esta manera Rio de Janeiro se prepara para la llegada de una cumbre con la que se espera que estas iniciativas puedan replicarse en otras ciudades que, como las colombianas, se encuentran en vía de desarrollo y podrían comenzar a idear su expansión pensando en la sostenibilidad.
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